lunes, 10 de junio de 2013

La trilogía impensable: Terry Norris vs Luis Santana

En boxeo, cuando oímos la palabra trilogía, siempre pensamos en las más épicas, gloriosas, necesarias: Ali vs Frazier, Bowe vs Holyfield, Gatti vs Ward, Morales vs Barrera y muchas más. Y es que para que dos boxeadores se enfrenten tres veces (o más) suele ser necesario que ofrezcan combates atractivos que el público quiera ver, además de que sean cerrados y las victorias caigan de un lado y otro, para que en la tercera se produzca "el desempate". En otra ocasiones, no muchas, las trilogías se producen por alguna otra razón, como que los combates sean ordenados por un organismo sancionador o porque la polémica ha surgido en algún episodio y esta lleva al segundo y al tercero. En estos casos hay trilogías que ni son tan conocidas ni resultaron  tan apasionantes. 

La trilogía que hoy nos ocupa es especial e impensable que llegara a darse cuando se anunció el primer combate: Terry Norris vs Luis Santana. En apariencia un enfrentamiento desigual entre dos púgiles separados por océanos de calidad. Una estrella y un boxedor de perfil medio pero duro y que siempre hacía trabajar, por lo que era enfrentado a boxeadores de nivel (además de ser aceptado por organismos y televisiones como rival, lo que siempre cuenta).

Terry "el terrible" Norris fue un extraordinario boxeador estadounidense que militó casi toda su vida pugilística en el peso superwélter (154 libras). Con impresionante récord amateur, Norris gozaba de una férrea disciplina, siendo legendarias sus sesiones de sparring de 12 rounds en el training camp, para reproducir lo más fielmente posible el día de la pelea. También eran muy comentados los guanteos sin concesión con su hermano Orlin, que llegaría a ser campeón  de los cruceros en los 90 y militaría más tarde en la máxima división (y aquel al que Tyson, en su tercera etapa, golpeó tras la campana del primero para llegar al No Contest).

Tras un primer fallido asalto al campeonato del mundo en poder de Julian Jackson, en marzo de 1990 se coronaría monarca superwélter por el WBC (World Boxing Council o Consejo Mundial de Boxeo) al noquear en el primer round al africano John Mugabi. De este título haría 11 defensas consecutivas (Leonard, Meldrick Taylor, Joe Gatti, Donald Curry o "locomotora" Castro, entre otros) antes de ser sorprendido por Simon Brown en aquella velada legendaria que Don King organizó en la ciudad mexicana de Puebla en diciembre de 1993. En mayo del año siguiente Norris recuperaba el cinturón derrotando por puntos en el rematch al jamaiquino "mantequilla" Brown y para la primera defensa de su segundo reinado se eligió un combate de no demasiada dificultad (Santana) a la espera de cerrar uno más relevante. Llegaba a la cita con un récord de 38-4-0 y entre estas derrotas existía una por descalificación tras una acción brutal frente a Joe Walker (vídeo)


Luis Santana era un púgil dominicano pero que había desarrollado toda su carrera en Estados Unidos. Ya veterano camino de los 36, había ganado algún título de organismos regionales y acumulaba bastantes derrotas, casi todas frente a rivales de calidad como Vicent Pettway, Aaron Davis, Darrin Van Horn, Milton McCrory, Crisanto España o el propio Simon Brown y con el título wélter en juego. Su palmarés antes de llegar a Norris era de 38-15-2.

El primer enfrentamiento entre Norris y Santana se produjo en Ciudad de México, en el seno de una gran velada que recogía cinco campeonatos del mundo estelarizados por  "chiquita" González vs Carbajal III y con el gran "finito" López, Genaro "el chicanito" Hernández y los hermanos Norris en el resto. El púgil estadounidense empezó, según sus propias palabras, sin pisar el acelerador, por lo que el dominicano opuso resistencia. En el tercer round, Santana lograba derribar a su rival y, en el cuarto, Norris abría una brecha en la parte alta de la cabeza de su rival al chocar con la suya. Como marca el reglamento WBC, se quitaba un punto (aunque sea involuntario el cabezazo) al contrario del púgil que sangra. En el quinto, y con el campeón al ataque, una combinación de golpes de este acaba con uno claramente a la nuca cuando parecía haber sonado la campana. Santana cayó a la lona fulminado por el golpe y sin poder reaccionar.

Ante la aparente gravedad de lo sucedido, el luego malogrado referee Mitch Halpern descalificaba a Norris. Santana se proclamaba, así, campeón del mundo del superwélter versión WBC. Desde un primer momento, no fueron pocos los que clamaron contra lo ocurrido y aseguraban que el nuevo monarca había exagerado el golpe para forzar la descalificación. Incluso, aseguraban haber escuchado a la esquina decirle a su púgil que no se levantara de la lona. Dada la polémica surgida, el WBC ordenó un rematch.El segundo combate entre los dos púgiles, con Santana ahora como campeón, se celebró el 08 de abril de 1995 en el Caesar Palace de Las Vegas. Una nueva y sensacional velada de Don King, tan criticable él como elogiables las carteleras que solía montar: Trinidad, Chávez, McCall vs Holmes, Tony Tucker vs Bruce Sheldon y, sin título en juego, nombres como Botha, Carl Daniels, Akinwande, Tim Austin o Nana Yaw Konadu.

El ahora aspirante, Norris, salió con todo y en el segundo sometió a un duro castigo a su oponente que llevó a que este pusiera una rodilla en la lona y el estadounidense estuviera a punto de golpearle cuando estaba caído. En el tercero siguió el acoso y Santana fue derribado (con otro golpe tras caída aunque no certero de Norris) y a falta de unos segundos, una derecha al mentón estuvo a punto de acabar nuevamente en caída del dominicano, que logró agarrarse a su rival. Kenny Bayless (con un curioso peinado) separaba a ambos púgiles mientras sonaba la campana. Sin embargo, el excampeón se acercaba a su rival y eludiendo al referee soltaba una terrible derecha a Santana que lo mandaba, fulminado, a la lona. Su entrenador, que ya había salido al ring porque sí había oído la campana de final de round, no llegaba a tiempo de evitarlo. Era la primera defensa del campeón y una descalifación más que justa que puede verse aquí

Cuatro meses más tarde, el 19 de agosto de 1995, se disputó el tercer enfrentamiento. Esta vez en el MGM Grand de la misma ciudad del juego y con Joe Cortez en el difícil papel de referee de la contienda. Nueva velada con cuatro campeonatos y el regreso de Tyson tras otros tantos años para enfrentar a McNeeley quien, por cierto, fue descalificado en el primer round cuando su esquina irrumpió en el ring para parar el desigual combate. Nuevamente muy motivado, Norris dominó el primer round con su derecha y a punto estuvo de acabar  con Santana ya en el primero, aunque la campana y una intervención innecesaria (e ilegal) de Cortez salvaron al campeón.

Pero la diferencia era grande entre los dos boxeadores. En el siguiente round, Norris derribaría en tres ocasiones a su oponente y, además, tras cada caída se apartaba y corría al rincón, para que su cabeza no le volviera a jugar una mala pasada. Tras la última, Cortez no llegaba ni a contar, parando la desigual contienda y poniendo fin a la trilogía. El ring no tardó en llenarse de gente y así pudieron controlar a Norris, quien buscaba amenazante a su rival, que consideraba había exagerado las acciones de sus anteriores peleas. La conclusión de la trilogía puede contemplarse en el siguiente enlace.

Santana hizo una pelea más y luego se retiró para tener un efímero regreso de 2 peleas a finales de 1998 y principios del siguiente año. Terry Norris, coronado nuevamente campeón, enlazó 5 defensas hasta principios de 1997. Aquí empezó a rumorearse su choque contra alguno de los principales wélters. Sin embargo, no acababa nada por cerrarse. Finalmente, y para no perder el cinturón, aceptó una defensa "fácil" contra  un poco destacado Keith Mullings (a pesar de que en España muchos lo cataloguen como excelente púgil para ensalzar la victoria de Castillejo sobre él). Sin embargo, saltó la sorpresa; desgraciada para el estadounidense, pues se daba como seguro para 1998 el enfrentamiento con De la Hoya por 4,5 $. Tras esto vinieron 2 derrotas más y un médico le detectó un caso leve de Parkinson que, sin duda, había afectado a la repentina merma de velocidad y reflejos que tuvo en estos últimos combates.


Terry Norris, merecidamente, entró en el Hall of Fame en 2005. No creo que sea la última vez que hablemos de él.

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